Entre todas sus celebraciones, hay una que destaca por su color, su ambiente y su forma tan especial de vivir la tradición: la Batalla del Vino de Haro. Esta fiesta se celebra cada 29 de junio, día de San Pedro, en los Riscos de Bilibio, muy cerca de Haro, y está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Quien visita La Rioja por estas fechas descubre una celebración única, donde vecinos y visitantes se visten de blanco, se colocan el pañuelo rojo y se preparan para acabar completamente teñidos de vino. Pero la batalla del vino de Haro no es solo una fiesta divertida, también es una tradición con raíces históricas, religiosas y culturales muy profundas.
El origen de la Batalla del Vino de Haro
Para entender la batalla del vino de Haro, hay que viajar hasta los Riscos de Bilibio, un enclave muy ligado a San Felices. Allí se celebraba una romería en su honor, con misa, almuerzo y un ambiente festivo que, con el paso del tiempo, fue dando lugar a la costumbre de lanzarse vino entre los asistentes.
Lo que empezó como una romería tradicional se transformó en una de las fiestas más conocidas de La Rioja. Hoy, la Batalla del Vino de Haro combina devoción, historia y diversión, convirtiéndose en una cita imprescindible para quienes quieren vivir la cultura riojana de una forma diferente.
Cómo se celebra esta tradición riojana
La jornada comienza muy temprano. Los participantes suben hasta los Riscos de Bilibio cargados con botas, botellas, cubos, sulfatadoras o cualquier recipiente que sirva para lanzar vino. El blanco de la ropa dura muy poco, porque en cuanto empieza la batalla del vino de Haro, todo se tiñe de morado.
Antes de la batalla, se mantiene la parte más tradicional con la misa en honor a San Felices y la colocación del pendón. Después, la música, las charangas y el ambiente popular llenan la zona. En los últimos años, la fiesta ha reunido a miles de personas y se han llegado a lanzar decenas de miles de litros de vino.
Mucho más que una fiesta de vino
Aunque pueda parecer una celebración puramente lúdica, la Batalla del Vino de Haro representa muy bien el carácter riojano. Es una fiesta abierta, alegre y participativa, donde el vino se convierte en símbolo de unión, identidad y celebración.
Además, el entorno natural de los Riscos de Bilibio hace que la experiencia sea todavía más especial. La mezcla de paisaje, tradición y ambiente popular convierte esta jornada en una de esas vivencias que se recuerdan durante mucho tiempo.
Consejos para disfrutar la Batalla del Vino de Haro
Si estás pensando en vivir la Batalla del Vino de Haro, lo mejor es ir con ropa blanca cómoda que no te importe manchar, calzado adecuado y muchas ganas de pasarlo bien. También conviene proteger el móvil y llevar lo justo, porque acabarás empapado de vino.
Después de la batalla, muchos participantes regresan a Haro para continuar la fiesta en sus calles, disfrutar de la música y reponer fuerzas con la gastronomía local. Es una ocasión perfecta para descubrir la ciudad, sus bodegas y el ambiente tan especial que se respira durante sus fiestas.
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La Rioja tiene tradiciones que merecen vivirse de cerca, y la Batalla del Vino de Haro es una de las más emblemáticas. Si estás preparando tu visita, puedes aprovechar para completar el día con una parada en Parque Rioja, donde encontrarás tiendas, restauración y todo lo que necesitas para disfrutar de tus planes por la región con comodidad.
Porque conocer La Rioja también es saborear sus costumbres, recorrer sus rincones y dejarse sorprender por fiestas tan auténticas como la Batalla del Vino de Haro.